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Mostrando entradas de 2018

Cuentos de invierno - El árbol de navidad - Carles Cano

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-Mira qué hermoso está este árbol –me dijo Pompeyo el otro día-, parece como si supiera que ya casi es Navidad. Éste debe de ser primo hermano  de otro abeto que yo conocí. -¿Me vas a contar la historia? -¿Quieres? -¡Pues claro! <<Había una vez un árbol, un abeto, que había nacido donde nacen la mayoría de los abetos, en un país frío del norte de Europa. Era increíblemente grande y majestuoso y desplegaba sus enormes ramas en todas direcciones.  Era tan grande porque tenía tanto, tanto frío, que había crecido más que ninguno de sus hermanos buscando un poco de sol en las alturas del espeso bosque. Pero ni aun así podía quitarse aquel terrible frío que recorrería hasta la último de sus hojitas en invierno, y en ese país los verano y las primaveras eran tan cortos… Así que, cuando se enteró de que el dueño de unos grandes almacenes de un país del Sur lo había comprado para trasplantarlo al jardín de la puerta  principal de su tienda y decorarlo

El acuario de Manuel - Cuento mío

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A todos los niños por lo general les gusta mucho los animales. ¿Y a quién no le gusta cuidar de una mascota? Ahora os contaré la historia de Manuel, un niño de tres años. Pequeño para cuidar sólo a una mascota, cierto. Pero con una gran ilusión y muchas ganas de aprender sobre los animales. Un día Manuel llegó del colegio, y le dijo a su mamá: -Mami, en el cole nos dijeron que es bueno para nosotros tener una mascota para poder aprender a cuidarla y así hacernos responsables de algo. Obviamente la madre no le dio mucha importancia, porque no era la primera vez que Manuel le hablaba acerca de tener animales. Ellos vivían en un piso pequeño, apenas si tenía dos habitaciones para Manuel y sus padres. Un cuarto de baño con bañera, cocina mediana y un pequeño salón donde miraban todos juntos la televisión. Entonces tener una mascota sería más un inconveniente para el animalito y para ellos. Pero llegó la noche, y los papás hablaron acerca del tema. A

El estrambótico principito- Pinto & Chinto

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De niño, mucho antes de ser aviador, yo quería ser dibujante. Me decían que siempre estaba en las nubes, así que a lo mejor por eso acabé siendo aviador. Abrí la caja de los lápices de colores y en una hoja hice el dibujo que estáis viendo. Se lo ensené a algunas personas mayores. Todos me dijeron: “Es una boa digiriendo un elefante”. Las personas mayores son muy complicadas. Yo simplemente había dibujado un sombrero. Cuando conocí al Principito, me dedicaba a dibujar en el cielo con el humo de mi avión. El viento me compraba los dibujos y se los llevaba. Cuando veis en el cielo una nube con forma de persona, o animal, o planta, o cosa, se trata de uno de mis dibujos. El Principito me dijo: “¡Dibújame un cordero!”. Dibujé con el humo de mi avión un cordero. Y entonces una nube con forma de lobo empezó a correr tras él, así que dibujé con el humo de mi avión una caja para que el cordero se metiera dentro y se pusiera a salvo. Pregunté al Principito d